Qué significa Ser Sostenible en la Alimentación

Te cuento desde conocer el panorama actual en la industria alimentaria hasta pautas prácticas para ser más sostenibles en la compra de alimentos.

1. Panorama actual

La alimentación es una de nuestras necesidades básicas. Es la conexión más importante con la naturaleza y las decisiones que tomamos en una tienda o cuando salimos a comer a un restaurante, influyen no sólo en nuestra salud si no también en la forma de cultivar, criar o capturar nuestra comida. Y hay más: el mundo cada vez está más superpoblado.

No soy ecologista ni revolucionaria verde. Sólo soy una ciudadana más como tú que ha empezado a sensibilizarse con el medio ambiente. Todos los datos recopilados en este artículo se la debo a José Carlos Marqués, licenciado en ambientales. Quería aprender cómo es esta industria a día de hoy y en medio de tanto ruido e información, tener unas pautas para ser más sostenible cuando me alimento. Esto es lo que hoy compartiré contigo.

Algunos datos a tener en cuenta para ponernos en contexto:

  • La ONU reconoce que alrededor del 11% de la población mundial está subalimentada. También que aproximadamente un tercio de los alimentos producidos se pierden o desperdician.
  • La falta de alimentos no se debe sólo a desastres climáticos o a la sobreexplotación de los recursos naturales, sino a conflictos socioeconómicos y/o armados.
  • Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), casi el 40% de la población mundial en edad adulta tiene sobrepeso o padece obesidad.

Considerando todo esto, podemos decir que nuestra prioridad no debería ser producir más alimentos sino:

  • Mejorar la gestión de los que ya producimos con un reparto más justo y sostenible,
  • una disminución de las pérdidas dentro de lo posible, y sobre todo de los desperdicios,
  • y un cambio del modelo de consumo a nivel de distribución y de comprador final.

Es resumen, el problema de la alimentación hoy en día es un problema por magnitudes, futuro y hábitos.

Más datos relevantes a nivel global:

  • Se estima que, a nivel mundial, el número de personas afectadas por la subalimentación o por la carencia crónica de alimentos se ha incrementado de unos 804 millones en 2016 a casi 821 millones en 2017. Al mismo tiempo, se estima que un tercio de todos los alimentos producidos a nivel mundial se pierden o se desperdician. FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).
  • A nivel mundial, la prevalencia de la subalimentación en el mundo, ha bajado de un 14,5% en 2005 a un 10,9% en 2017. Pero ha ido aumentando ligeramente de 2014 a 2017. FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

  • En 2016, a nivel mundial, se estima que el 39% de los adultos tenían sobrepeso (más de 1.900 millones), de los cuales más de 650 millones eran obesos (alrededor del 13%). Casi triplicándose la cifra respecto al año 1975. No es un problema sólo en los adultos, también es un problema si hablamos de los niños, desde 1975 a 2016, en la franja de edad entre 5 y 19 años, hemos pasado de menos de un 1% a 124 millones con sobrepeso u obesidad (un 6% de las niñas y un 8% de los niños). OMS (Organización Mundial de la Salud).

  • Más de la mitad de la población mundial (un 57%) vive en países donde el sobrepeso y la obesidad causan más muertes que la insuficiencia ponderal (peso inferior al que corresponde a la edad). OMS (Organización Mundial de la Salud).


2. Problemáticas ambientales de la producción y consumo de alimentos.

Te pido que leas con atención y no pasemos por encima como si esto no fuera con nosotros. Reflexiona sobre cada punto.

Todos estos impactos son los que generamos en la naturaleza para nosotros comer. Se han enumerado en general, pero podemos encontrar muchos más y variados si investigamos cada actividad de producción de alimentos, de forma pormenorizada.

  • Cambios de uso de suelo: deforestación, pérdida de biodiversidad, erosión, pérdida de fertilidad, etc.
  • Consumo de agua dulce: riego, mantenimiento de animales, instalaciones y procesos.
  • Contaminación del agua: plaguicidas, fertilizantes, lixiviados, vertidos de alta carga orgánica de mataderos, etc,
  • Contaminación del aire: generación de gases de efecto invernadero, quema de combustibles fósiles, síntesis de productos químicos, etc.
  • Contaminación del suelo: lixiviados, fertilizantes y plaguicidas.
  • Gestión de residuos: estiércoles, maquinaria, etc.
  • Transporte: exportar garbanzos españoles e importar mexicanos, importar soja para los piensos compuestos, etc.
  • Uso masivo de plástico: invernaderos, envases, embalajes, envoltorios, etc.
  • Plaguicidas y antibióticos, los fertilizantes y piensos compuestos.

3. Aspectos que tendremos en cuenta en la Compra de Alimentos

 

«Compra sólo aquello que necesitas, y come todo lo que compras».

Hablemos de ropa, de comida o cualquier otro tipo de consumo, la primera acción para Ser más Sostenibles es la Prevención, es decir, evitar la compra. Aquí hermanxs tenemos que ponernos las pilas. Según la FAO, Europa, América del Norte y Oceanía, somos las regiones que con diferencia más comida per cápita se desperdicia por los consumidores.

Hortalizas VS Carne.

Este es un debate amplio y un punto delicado a tratar. Por ello, nos centraremos sólo a un nivel ambiental sin entrar en lo que es mejor éticamente o nutricionalmente.

Si hay algo en lo que hay un consenso a nivel mundial es:

  • el problema de la superpoblación y el crecimiento sin freno,
  • que cada vez hay más personas con sobrepeso,
  • 1/3 de los alimentos que producimos se pierden o desperdician

La FAO estima que para 2050 estaremos cerca de duplicar el consumo de carne per capita respecto al año 2000. La producción de carne requiere de la producción de vegetales o de piensos que también suelen incluir vegetales, por lo tanto el impacto de producir carne implica también el impacto previo de producir vegetales.

Dejando aparte los gases de efecto invernadero y pensando simplemente en estas tendencias, es como para preocuparse.

Un hábito necesario, responsable y sostenible sería comer menos cantidad de carne.

¿Sabes qué? A mí me ayuda pensar a pequeña escala e imaginar que en la ciudad hay una granja y que comemos todos de ahí. En este momento, la realidad es que comemos más de lo que necesitamos y mucho de lo que compramos se nos echa a perder.  El hecho de comprar directamente del súper hace que perdamos esa conexión con lo que hay disponible ahora mismo en la naturaleza. Es normal, estamos sumidos en nuestra carrera diaria y el medio ambiente no es nuestra prioridad. La buena noticia es que podemos hacer algo 🙂 

Por ejemplo, hay una campaña llamada Lunes sin Carne con un mensaje que reza «Si quieres cambiar el mundo, ¡comienza por tu plato!». En su web te regalan un recetario para proponer alternativas. Interesante ¿verdad?

De temporada.

Comprar fuera de temporada es sinónimo de impacto en transporte o de usos de plantaciones tipo invernadero.

Los productos de temporada son usualmente más sostenibles y si la cosecha ha sido buena, más baratos.

Un producto de temporada depende del lugar en el que se ha cultivado y de la variedad genética.

Ojo con el pescado, también tienen su temporada (según su desove). Yo no había caído en ello, ¿y tú?.

No menos sorprendente que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y la OCU, en sus calendarios de hortalizas de temporada, digan que el tomate y el pimiento son de temporada todo el año. Y esto no es así. Tienen su temporada como veremos más adelante.

Productos de proximidad y Kilómetro 0.

Los productos con esta categoría disminuyen el impacto debido al transporte, favorecen la economía local y a los pequeños productores.

Son productos que usualmente deberían ser más frescos.

Que sean de proximidad no garantiza que sean de temporada (invernaderos) o ecológicos, es decir, podría tener menos impacto global un producto que no fuese Kilómetro 0.

Este concepto de proximidad normalmente se refiere a un radio de 100 Km, respecto al punto de venta o consumición.

Ecológico, biológico, orgánico, sostenible.

¿Alguna vez te has preguntado la diferencia que existe entre ellas? Aquí cerramos otra duda: a nivel legal en la UE son sinónimos.

En legislación, sólo hay un reglamento comunitario que desarrolla «la producción y etiquetado de los productos ecológicos» y no de biológicos u orgánicos. Pero curiosamente, mientras en la etiqueta para nuestros productos ecológicos viene un «eco», en Francia viene un «bio»; término más extendido allí.

¡Ojo! Porque no en todo lo que ponga «eco» cumplirá el reglamento. En este caso, nos fiaremos del etiquetado oficial.

En España se corresponde a esta imagen. (Se detallará más abajo)

Independientemente del término usado, salvo si es el oficial de la UE, deberían indicar cómo definen en cada caso dicho término para facilitar su comprensión por parte del consumidor. O estandarizar términos.

Con la misma minuciosidad que aprendemos características técnicas para comprar un producto tecnológico y que no nos la den con queso, hemos de transferir esta curiosidad para con nuestra alimentación. Al comienzo, y como todo hábito, es un pestiño mirarlo todo y darle una pensada, pero con el tiempo tendrás más maña, ganarás tú y ganará nuestra gran casa.

Digo esto porque aún con los etiquetados, puedes encontrarte un atún en conserva ecológico y lo mismo lo ecológico es sólo el aceite de oliva.

Restauración

Nos alimentamos en casa pero también fuera de ella. Más allá de comer, es una propuesta de ocio y acto social. ¿Podemos continuar nuestro nuevo hábito de ser sostenibles en la alimentación, cuando salgamos a cenar a un restaurante también?

A día de hoy no hay una legislación aplicable, hablando desde un punto de vista ambiental-ecológico, aunque existen:

Aquí tendríamos que aplicar nuestra curiosidad también para hacer una investigación previa sobre cómo trabajan. En Raza Sostenible estamos ofrecemos las mejores opciones en restauración para facilitarte esta tarea.


4. Guía para un Consumo Sostenible de Alimentos

 

Estemos en la materia que estemos, ropa, comida, muebles, etc. siempre aplicaremos los Principios de Sostenibilidad: Prevención/Reducción, Reutilización, Upcycling, Reciclaje/Recuperación, en cada una de las fases desde que surge la idea de comprar.

1. Evitar la compra

  • Prevención:
    • Hacer una lista de la compra realista. Para ello, revisaremos bien la despensa y el frigorífico.
    • Terminar las sobras antes de cocinar algo nuevo.
    • Cuidar mucho la cantidad de productos frescos que compramos. Lo primero que entra es lo primero en salir.
  • Reutilización:
    • ¿Sobró comida en casa?: Guarda; congela; úsalo como nuevo ingrediente.
    • ¿Sobró comida en el restaurante? Llévatelo a casa (si existe la posibilidad de que te lo preparen).

2. En la Compra

  • Reducción: Valorar si me vale con una unidad en lugar de dos, si mejor pequeño que grande, si hay porciones.
  • Estar atentos al etiquetado para que no nos la cuelen.
  • Aprovechar los productos más baratos cercanos a la fecha de caducidad.
  • Comprar sin miedo las hortalizas más «feas». No significa que estén dañadas.
  • La mejor opción es fresco. Después congelado. Por último, procesado.
  • Escoger productos de temporada, tanto en las verduras como en los pescados:
  • Mejor ecológico, con su certificación.
  • Llevar tu propia bolsa resistente (evitando el plástico y el papel) y comprar a granel.
      • Escoger si no el mínimo envoltorio.
      • Envases que sean reciclados y/o biodegradables.
  • Más verduras y legumbres y menos carne. Más pescado que carne. Y en caso de carne, más pollo y cerdo que carne roja.
  • Productos de proximidad o Km 0.
  • Buenas prácticas ambientales:
      • De empresa: Certificaciones, campañas, Km 0, etc.
      • De producto: Etiquetados, certificaciones, origen de materiales y ciclo de vida.
  • Buenas prácticas sociales:
      • Certificaciones, campañas, Km 0, etc.
  • Evitar al máximo todos los alimentos precocinados y procesados. Especial atención al aceite de palma y los azúcares añadidos.

3. Almacenamiento y conservación

  • Conservar correctamente los alimentos. para ello, en la mayoría de las casa contamos con lugares frescos, frigorífico y congelador.
      • ¿Cómo hacer un uso óptimo del frigorífico? Según tipo de alimento y temperatura de cada uno de los compartimentos:
          • En la parte superior los alimentos no necesitan tanto frío. Aquí colocaremos alimentos que ya han sido cocinados, como las sobras de comida y también conservas que están aún sin terminar.
          • La parte media podemos reservarla para los lácteos, como quesos, yogures, etc.
          • La parte inferior es la más fría del frigorífico. Hoy por hoy, lo dividen en dos cajones y por lo general ya nos indican con un dibujo qué colocar en ellos. El primero se reservará para verduras y frutas, intentando mantener cierto espacio entre ellos. El segundo se aprovechará para los alimentos crudos y más perecederos, como son las carnes y los pescados. Especial cuidado con estos últimos, manteniéndolos bien cerrados y limpia la zona del juego que sueltan.
          • La puerta es la zona más cálida de la nevera. Aquí colocaremos los huevos, salsas, mantequillas, bebidas, conservas, mermeladas, etc.
      • Mantener fuera del frigorífico los ajos, cebollas, patatas, tomates (verás como no pierden su sabor) y frutas como la piña, plátano y aguacates.
  • «Consumir preferentemente antes de» no es «Consumir antes de».

4. ¿Qué hacemos con el residuo?

  • Reutilización. ¿Se trata de sobras? Guarda, congela, comparte, regala… Aprovéchalo para otras recetas: croquetas, revueltos, arroces, pastas, ensaladas.
  • Reciclaje. Composta si puedes y si no, trata de separar bien los residuos orgánicos del resto de residuos.

5. Consumo sostenible por grupo de alimentos

Como vimos anteriormente, una forma de asegurarnos de que los productos que vamos a comprar provienen de una producción sostenible consiste en fijarnos en el etiquetado y certificaciones. Los más comunes:

1. Productos de origen vegetal: hortalizas (verduras, legumbres), frutas, aceites y conservas.

  • Certificados y etiquetados:

  • Previsión en la compra con frutas y verduras por perecederos.
  • Elegir productos de temporada.
  • Prevalecer la cocina al vapor, al horno, a la plancha y al natural, evitando gastar mucho aceite en frituras.
      • El aceite usado hay que llevarlo al punto limpio o contenedores específicos para ello; entregarlo a empresas que lo usan como subproducto o incluso hacer jabón si no está muy quemado.
      • No vertirlo como agua residual doméstica.

2. Pastas, arroces y otros cereales.

  • Certificados y etiquetados:

  • Excelentes comidas de aprovechamiento, que nos ayudan a reutilizar restos de otros alimentos.

3. Carne y embutido.

  • Certificados y etiquetados:

  • La carne de vacuno y de pequeños rumiantes es la más contaminante, pero la carne de pollo y cerdo son las más consumidas. La apuesta es reducir todas y equilibrar con pollo y cerdo, así como con pescado (ecos).
  • Tener siempre presente el origen de la carne, los azúcares añadidos (embutidos) y «rotar» los tipos de carne.

4. Pescado y productos pesqueros.

  • Certificados y etiquetados de acuicultura:

  • Certificados y etiquetados de pesca de captura:

  • Greenpeace no da fiabilidad a estos sellos de captura. WWF contempla como positivos el MSC y el ASC.
  • ¿Es mejor la acuicultura o la pesca salvaje? Ambas presentan problemas, dependiendo de cómo se gestionen.
  • Rotar tipos de pescado y añadir a esta rotación pescados menos habituales.
  • Mirar si la especie está sobre explotada, la técnica de pesca y la procedencia.
  • Comprar en lugar autorizados y evitar procedencias desconocidas del pescado. Tener en cuenta además la talla mínima y vedas.
  • Consumir pescado de temporada: Recurso Centre Interactiu del Peix y Recurso WWF.

5. Lácteos y huevos.

  • Certificados y etiquetados:

  • El sello PLS (Productos Lácteos Sostenibles), se refiere a sostenibilidad sólo económica y a origen español.
  • A partir de enero de 2019 es obligatorio indicar el origen de la leche en el etiquetado de todos los tipos de leche y productos lácteos elaborados en España, que se comercialicen en territorio español.
  • Sólo los huevos de producción ecológica son los más fiables; ni los de camperas «valen» ambientalmente.

6. Chocolate, café, té e infusiones.

  • Certificados y etiquetados:

  • Chocolates que provengan de cacao y caña de azúcar ecológicos y sin aceite de palma ni azúcares refinados.
  • Café de cultivo ecológico y evitar las cápsulas (aunque se supone que hay hay biodegradables).
  • Tés e infusiones de cultivos ecológicos y cuidando que el packaging sea biodegradable.

7. Productos vitivinícolas.

  • Certificados y etiquetados:

  • Lo mejor es la botella de vidrio y aún mejor, si te la rellenan; como se hacía antes.

8. Agua embotellada, refrescos, zumos.

  • ¿Es necesaria el agua embotellada? Mejor agua del grifo, si en tu zona te lo permite. En caso de comprar, minimizar el packaging plástico.
  • Usar jarras de cristal y botellas de vidrio.
  • Evitar los refrescos y los zumos. En todo caso, prepararlo en casa controlando el proceso.

Para los alimentos procesados que son mezcla de los mencionados anteriormente, como el pan, bollería, salsa, etc. Simplemente hay que tener en cuenta lo dicho en cada uno de ellos. Ejemplo: harina ecológica, aceite que no sea de palma, azúcares no refinados, tomates y huevos ecológicos, etc.


6. Recursos (enlaces de interés)

 


7. Bibliografía

 

  • «Environment report». 1a Edición, 2009. FEFAC (Federación Europea de Fabricantes de Piensos compuestos).

 

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