Mi alimentación: el camino del medio

Aquí encontrarás mis primeros esfuerzos hacia una dieta más sostenible. Vuelve pronto porque se está cocinando una Guía muy interesante sobre este asunto.

Una nueva dimensión en mis decisiones

 

Hoy voy a compartir contigo cómo me estoy alimentando después de haber estado en busca de la nutrición ideal para el ser humano. Te adelanto que no la he encontrado (creo) pero sí he dado con algo con lo que estoy muy contenta.

>> Estamos preparando el siguiente artículo: Qué significa ser sostenible en la alimentación.

Todas las dietas que he probado por el camino tienen un montón de argumentos coherentes y convincentes que sugieren ser la mejor. Si comparas unas con otras, se contradicen. Uno duda sobre cuál elegir porque todas tienen sus estudios científicos que respaldan lo que dicen. Esto me desconcertó y frustró por no saber de forma innata lo más óptimo para mi cuerpo.

He probado la comida mediterránea, paleo, vegetariana, disociada… Todas me han sentado genial durante un tiempo, he aprendido mucho y de todas me llevo buenas recetas pero ninguna se ha quedado para siempre.

 

dieta paleodieta paleo

 

La primera motivación que marcó el inicio de mi búsqueda fue hace 7-8 años cuando apareció en mi piel dermatitis y cuando me sentía constantemente hinchada. Para la dermatitis la cura siempre era corticoides y para el hinchazón, comer más tranquila y evitar usar ropa muy ajustada. Mejoré pero seguían persistiendo. No soy intolerante/alérgica a nada. Como no me daban respuesta a la raíz de estos asuntos, o sólo se achacaba a posible estrés, no me quedé conforme y empecé a indagar por mi cuenta. A poco que busques, encuentras que puedes influir positivamente en tu cuerpo con buena actitud, ejercicio, descanso y alimentación. Las tres primeras, fácil. La alimentación para mí fue más lioso.

Te cuento esto porque hasta entonces, sólo pensaba en mí y en mi bienestar hasta que un día leí:

“Para producir un kilo de cereales, son necesarios 1.000 litros de agua, mientras que para producir un kilo de carne de ternera, se requiere 15.000 litros de agua, 320 m2 de prado y en torno a 10 kilos de soja”

“El 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial proceden directamente de la ganadería. El 80% de la deforestación de la Amazonia se atribuye a la actividad ganadera.”

Más allá de los datos, me supuso añadir una nueva dimensión a mis decisiones: no estoy sola y mis decisiones tienen un impacto en los recursos que todos tenemos ahí fuera. Entonces, ¿Soy vegetariana o vegana? No. 

He tomado el camino del medio. 

 

Mi alimentación ideal (a día de hoy) y mis decisiones al respecto

 

  • Compro alimentos de un sólo ingrediente. Uno sólo. Así no dudo leyendo la composición ni tratando de descifrar algunos ingredientes. Hay algunas excepciones que leerás más abajo. 
  • Frutas y verduras locales de temporada.
  • Sólo consumo de 1 a 3 porciones de carne y pescado a la semana en total. Lo dejo para cuando como fuera, en reuniones familiares y de amigos. Ya no están en mi lista de la compra. Para mí este punto marca una buena diferencia. Es una pequeña acción a nivel doméstico que nos ayuda a proteger los recursos que disponemos dejando además un lugar fantástico para que los que vienen detrás de nosotros puedan disfrutar de lo mismo. Si además se compra en las tiendas del barrio, magnífico. Puedes consultar esta lista de restaurantes que consumen a proveedores cercanos para seguir sumando incluso fuera de casa. Es un 2×1 porque también ayudamos a nuestra economía local; especialmente a nuestro vecino. Y todavía más, un beneficio personal: antes mi compra semanal eran unos 50-60€ (soy una); ahora entre 20-30€ ¡Ojo!.
  • Más legumbres. A veces por comodidad las compro cocidas y llevan un ingrediente más, el conservante. Donde antes llenaba el plato con productos de origen animal, ahora lo relleno con legumbres.
  • Arroz basmati e integral.
  • Pasta integral.
  • Los huevos: camperos.
  • La leche: fresca. Tomo 1 porción de lácteos al día. Me siento mejor. (Salvo en las ocasiones que nos juntamos la familia y de postre haya panacotas…).
  • No compro productos light ni desnatados. Me gusta la pureza de un alimento.
  • El azúcar blanco ni en pintura.
  • Dulces en mi despensa: Fruta local de temporada. Chocolate 85% de cacao. Miel. Dátiles.
  • Frutos secos siempre.
  • Salsas hechas en casa: mayonesa, vinagreta, etc.
  • Otros: Cacao en polvo desgrasado. Pan tostado integral.

 

Desenlace: No me privo de nada, disfruto de todo y me siento genial. Mis análisis dicen “más sana que una manzana” 😉


Mi sistema de Alimentación

 

  • Primero no soy perfecta. Lo hago lo mejor que puedo y dos días me permito excesos.
  • Ni comer 3 veces al día, ni 5 ni 1. He escuchado que es bueno que el metabolismo esté en funcionamiento constante como también que no es bueno que el estómago este constantemente trabajando. ¿Qué hago yo? Como cuando tengo hambre pero con sentido común. No voy a llegar descosida a la hora de la comida. Hay desayunos que a las 3 horas tengo hambre, y otras que aguanto hasta la hora de la comida.
  • Si es un día exigente, si estoy mucho tiempo concentrada o tengo jaleo, hago una pausa para reponer, hidratar y estimular las neuronillas.
  • Intento cenar siempre sobre las 20h, como muy tarde las 21h.
  • Sentir mi estómago completamente vacío. Desde la cena hasta el desayuno del día siguiente, un margen de 10-12h. Esto es lo que mejor me hace descansar y sentir.
  • Compensar las comidas en el mismo día o al día siguiente. Creo que esto lo hacemos todos. Si he tenido una buena comilona, no ceno por la noche o ceno muy ligero. Este punto me lleva al siguiente.
  • No cuento calorías. Veo mi peso y si me siento bien. Como decía una antigua compi de trabajo: <<Las cuentas salen>>. Me encanta porque es de lo más simple. Lo que comes por lo que gastas. Sé que es de cajón y que pueden entrar otras variables en la ecuación, pero en general es mi premisa para mantener la línea. Si no te vas a mover mucho hoy, come acorde. Que no sobre combustible. <<Lo comido por lo servido>>.
  • No pensar y hacerlo fácil. Creé mi propio menú (supervisado por una nutricionista) para asegurarme que estaba cubriendo las cantidades mínimas. Las comidas principales cumplen la siguiente regla:
      • 1/2 plato de vegetales: salteados, ensalada, crema/puré…
      • 1/4 hidratos de carbono: patatas, arroz, legumbres, pasta, pan…
      • 1/4 proteína: leche, huevos, legumbres, guisantes, carnes, pescados (recuerda que tacho estos porque los dejo para ocasiones especiales).
      • Grasas: aceite de oliva (y otros), nueces, crema de cacahuete, queso, mantequilla, aguacate… 2-3 cucharadas en el día a grosso modo.
      • Todos los días comer algo fresco, algo crudo, algo cocinado con mimo.
  • Comer bonito. ¿Cómo? Pues eso, me preparo con cariño lo que hago y me lo presento bonito.

 

Nota: No soy nutricionista. Estas son líneas generales de mi experiencia personal. Emplea la información con sentido común y consulta un especialista.

 

mi alimentacion sostenible


Algunas recetas de mi menú semanal

  • Desayunos
    • Gachas de avena hechas con agua, leche fresca o vegetal. Con frutos secos y una fruta.
    • Tortilla de un huevo o dos, con avena, medio plátano, coco rallado, una pizca de sal y canela (Increíble) + Fruta.
    • Pan tostado con tomate, aguacate, huevo, sal. Una fruta.

+ Infusión Té Chai (té negro especiado) o cualquier otro.

  • Comidas y cenas
    • Ensalada + arroz integral con calabaza, champiñones (y huevo si no he tomado en el desayuno).
    • Brócoli al vapor con almendras + crema de garbanzos (o hummus).
    • Gazpacho o ensalada + lentejas al curry con manzana.
    • Ensalada + guisantes con huevo + pan integral.
    • Ensalada + guisantes con huevo + pan integral.
    • Ensalada de alubias blancas, hojas verdes, tomate, cacahuetes y quinoa.
    • Berenjenas rellenas de cebolla, pimiento rojo, queso parmesano (antes añadía atún).
    • Pasta integral con crema de queso o nata y champiñones (antes añadía bacon).
    • Salteado de verduras o trigueros + arroz basmati, hierbas provenzales, cebolla, champiñones, queso de cabra (antes añadía atún)
    • Ensalada de quinoa con aguacate, anacardos, huevos, cherry, aceitunas.
    • Ensalada y garbanzos con acelgas.
    • Ensalada y patatas al horno con especias.
    • Crema de verduras y tortilla (de espinacas).
  • Tentempiés
    • Frutos secos y una infusión. Respecto a la infusión no soy una pasionaria aunque puede sorprender a quien me conozca; me encanta un buen vaso de leche. Para mí lo bueno de la infusión es que la tomo con calma y me hace tomar con la misma calma el momento. Además me sienta genial.
    • Cortar la manzana como si fueran rebanadas de pan, y acompañarla con queso de cabra.
    • Manzana con sésamo y miel.
    • Un invento propio de mojar la fruta en cacao (100%) en polvo desgrasado. El cacao aporta el chocolate y la fruta el dulce. No pega con toda la fruta, pero te invito a que lo pruebes.
    • Uvas y queso: sabor a beso.
    • Si compro yogur, lo acompaño con miel y frutos secos.
    • Batidos de frutas. Muy útil cuando si se me van a echar a perder.


No siempre lo ecológico es la opción más saludable

 

Hace años cuando inicié el sendero de una alimentación más sana, directamente compraba todo ecológico hasta que aprendí que ecológico no es igual a sano (ni tampoco sostenible para mi bolsillo). Un ejemplo básico es el de una tableta de chocolate. Si un 25% de su composición (un cuarto, 1/4 ¡ojo!) es azúcar, por muy ecológico que sea el azúcar y como si es moreno de caña, es mucho azúcar para el cuerpo.


Hacer la Compra parte del Ocio y la Cultura

 

  • Convierte tu compra semanal en una actividad de disfrute como cuando vas a un nuevo restaurante. Compra en las tiendas del barrio. Las de toda la vida. Es un gustazo cuando te hablan del género que te están vendiendo con conocimiento, orgullo y pasión.
  • El trato y la relación es más estrecha que con la caja de un gran supermercado, básicamente por el volumen y las prisas. Parte del sueño de este blog es generar más sentimiento de comunidad. Conoce a tus vecinos tenderos.
  • Cada vez hay más tiendas pequeñitas especializadas en cafés, infusiones, quesos, frutos secos, fruta, etc. a pie de calle, repartidas en el centro y alrededores de la ciudad. Puede ser un gran plan de fin de semana salir a pasear y comprar en estos sitios.

Pequeñas acciones de gran impacto

 

Suena a libro de coaching y no se me ocurre otra forma de definirlo. Si la mayoría aplicáramos estas pequeñas acciones en casa, imagina lo que puede significar en el planeta. Ojalá pudiera medirlo ahora y comparar el después… En fin, vamos a por ellas:

  • Comprar productos de temporada y locales. Esto está genial porque además no vienen envasados, con lo cual menos residuos. Mejor que reciclar es evitar la basura.
  • Reducir nuestro consumo de carne y pescados (consultando un especialista) y comprarlos en la tienda del barrio. Informarse de dónde viene. Es súper interesante porque muchas veces hay una historia detrás. Se disfruta mucho más cuando se saben estos detalles. Y además si invitas a alguien a cenar, compartir lo aprendido, sube un punto de sabor 😉
  • Divertirnos encontrando esos restaurantes que compran a proveedores cercanos. Estos sitios te hacen sentir especial y sobre todo realizado por contribuir positivamente. El trato suele ser más exquisito porque se apasionan por lo que hacen. Si no lo has probado, te lo recomiendo.
  • Comprar al peso. Otro planazo. Conocer esas tiendecitas tan cucas que venden al peso. Esto además de acumular karma positivo, se ahorra un montón de envases y plástico, por tanto, bajas menos a tirar la basura.
  • Dedicar unos segundos a lo que pasa por nuestras manos. Por ejemplo, suelo comprar las infusiones en caja. Algunas vienen con un envoltorio individual. Después está la grapa, el hilo, el papelito de la marca y la propia bolsita filtrante. No ocupa prácticamente nada, pero un par al día durante… siempre, es mucho. Hace poco me regalaron un sobre con 200gr de té. Para prepararlo sólo necesito un infusor. El único residuo que genero es el sobre de la infusión y es algo que puedo aprovechar si voy a que me lo rellenen. Efecto: Contribuyo a la economía local > Consumo al peso > Menos basura. Otro similar es el café. Comprar café al peso y usar la cafetera clásica de toda la vida o una cafetera eléctrica con recargas envasadas individualmente. Ahí lo dejo pero no para que cambies de opinión si no como ejemplo gráfico de las pequeñas acciones de gran impacto.
  • Elevar tus estándares. Dicho de otra forma es elevar tu mínimo aceptable. Conforme vas aprendiendo, conociendo o madurando, te vas haciendo más exquisito y subes un escalón. Voy a poner un ejemplo un poco tosco pero es el que se me ha venido: el vino. Posiblemente tus primeros contactos con el vino fue el que se vende en cartón. Después creces y consumes el que viene en botella de cristal. Ahora tampoco vale cualquier copa donde servirlo. Más tarde empiezas a conocer un poquito y fijas otro nivel en la calidad o el origen. Esto se puede aplicar a cada una de las acciones anteriores, pero no necesitas hacer nada. Creo que si estabas receptivo, he plantado una semilla ahora que lo sabes. Conforme empieces a andar este camino, elevarás tus estándares de forma natural y sin forzar.

Algunas fuentes de las que me fui nutriendo y aprendiendo

  • Mis compañeros de Holmes Place (Club de fitness donde trabajaba).
  • Nutricionista Mari Cruz Manzaneque. Mediterráneo y de transición a mi camino del medio.
  • Recetas Marcos Vázquez de Fitness Revolucionario. Paleo.
  • Recetas Eva muerde la manzana. Paleo.
  • Recetas de Isasaweis. Mediterráneo.
  • Recetas Suzanne Powell. Vegetariano.
  • Recetas Montse Bradford. Vegetariano.

A todos: ¡Gracias por todo lo que me habéis enseñado!

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